Hoy quiero recordar con ustedes, aquel  9 de Noviembre de 1987, a las 7:40am,  justo la primera vez que entre a un aula de clases a enseñar.

En ese entonces, hacia tres días había llegado de otra ciudad, Maracay, sin experiencia laboral alguna en estos menesteres académicos y con las expectativas de iniciar un nuevo destino que mejorara mi bolsillo. Llegue a la Ciudad de Barinas, en el último autobús de Expreso Los Llanos que salían esos días, no sin antes pasar por algunas anécdotas en ese largo viaje. Recuerdo que ese bus,  al salir del terminal impacto levemente con un camión, no paso de ser un susto, además a mi lado se sentó una mujer con el pelo de color amarillo desteñido, algo veintona y con cara de muchas experiencias, en el camino me confeso casi toda su vida,  dizque de cómo inicio su oficio y que al fin su afán le dio tiempo para ir a visitar a sus añorados hijos en Barinas; pues estas circunstancia no me impedían que siguiera distraído en lo que enfrentaría al llegar al salón de clase, imaginaciones venían y se iban de como tenía que ser ese primer día, pues yo era un chamo de veintiún año, ocurrente y echador de vaina, y en aquel entonces no creí que tendría una labor tanta responsabilidad en mi vida.

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Mi mente deliberaban en pensar y repensar cual debería ser la actitud frente a los futuros primeros estudiantes, trataba de hacer un esfuerzo por recordar a esos profesores de mi histórica vida estudiantil, tomar nota en mi pensamiento de los mejores momentos, del como aprendí de ellos, sus aptitudes, sus maneras de comunicar, sus maneras de sonreí, en fin, busque la forma de imitarlos, recordando ademas gestos académicos, siempre creí que eso podría ayudarme a ser tan bueno como alguno de ellos.

Finalmente, llegue a Barinas, por segunda vez, pues en la primera ocasión fue un viaje relámpago al matrimonio del tío Randolfo, esos días duramos más tiempo en llegar que la estadía, ni tiempo dio conocer al pueblo en ese entonces, ni imaginar que sería mi destino de vida. Esa vez primera llegamos a un caserío aledaño a Barinas llamado la Caramuca, donde había escasez de agua hasta para bañarse y no alcanzaba para bajar la única poceta, angustiantes momentos, pues la carne asada del festín era para un gran estomago y con la cantidad de comensales no daba tiempo de compartir el retrete improvisado que había en las afueras de la casa donde se celebró esa unión conyugal de mi tío.

En todo caso, cargado con el bolso y la pesada caja de viejos libros con algunas guías de estudio, llegue a casa de la familia del tío, donde me ofrecieron alojamiento temporal, en un lugar de recuerdos inolvidables. Total, con el corre corre de mi llegada no dejaba de preocuparme por el tipo de vestimenta que llevaría a ese primer día de clase, dado que  no tenía mucho que escoger, la cuestión eran los zapatos, ya que solo contaba con unos deportivos, y me pregunte si era correcto llevarlos, pues nunca vi a mis profesores excepto al de deporte con ese tipo de zapatos, en una primera clase. No quedo otra opción que ponérmelos con la camisa de cuadro y el pantalón de blue jeen que era el más nuevo en mi  maleta viajera.

Zac-Eron

Total, se presentó el día D, me veía y no me conocía. ni siquiera deje cantar el gallo al salir de la casa donde vivía el tío. Llegue al sitio de trabajo y el vigilante aun dormía, las puertas aun cerradas, y la avenida desolada, por un momento creí que exagere en llegar temprano, quizás la angustia y valores que tenia de responsabilidad sembrado por mis gloriosos padres, motivaron las ganas de cumplir con este reto, trasladarme de tan lejos, primero de mi Guárico, luego de mi Maracay y ahora a estar en mi Barinas, pensé que era una gran travesía lograr estar allí.

Llegó la hora, la gente que hacia vida en el Tecnológico Isaac Newton comenzó a entrar casi que juntos ese 9 de Noviembre del 87,  por un momento entro un sustico  en mi al ver tanta manada de personas, críe que a todas le daría clase. Entro y me presento al despierto vigilante, muestro mis credenciales y me indica donde encontrar al Director, quien era un tipo algo agradable,  luego del saludo al mismo tiempo algo distraído y sin percatarse de mis nervios de principiante, me notifica  el aula de clase y el espacio donde debo trabajar.

Sin conocer a nadie, finalmente me dirijo al salón donde daré mi primera clase a las 7:40am, entro y digo: Buenos Días!,  todos contestan: Buenos Días Profesor!, Me dije, listo ya soy profesor!,  ahora falta es como hacerlo!

@juanlaya

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